jueves, 29 de noviembre de 2007

Con los amigos de Pozoblanco

Creo que a todos nos quedó un buen sabor de boca del viaje a Pozoblanco. Íbamos un poco a contrapelo, y con el interés algo decaido por lo que de por sí tenía la paliza del autocar. Sin embargo, desde el principio pudimos disfrutar de la cálida bienvenida de los amigos de la Coral Marcos Redondo y de los miembros de la Corporación Municipal.

El auditorio de "El Silo", magnífico, como para envidiarlo en Úbeda; el público, receptivo y con buena disposición pese a que competíamos con la Selección Nacional en la tele. Lo peor, el desastre sin paliativos del "Oy comamos y bebamos"; lo mejor, el tratamiento paliativo que, paradójicamente, supo hacer Balbino de la misma pieza, quien a falta de cuerdas armonizadas metió toda la percusión que cabía en el silo a golpe de pandereta.

Para el público quedó un misterio: ¿De dónde salía aquella pandereta que asoma por entre las cabezas de la coral?. Para nosotros, el misterio se formula de otra manera: ¿Balbino lo hizo adrede para solapar el desastre, o es que con su entusiasta efusión panderetil no se enteraba de las apelaciones a la moderación de nuestro director Navarrete? Quienes mejor lo conocen apuestan claramente: Balbino tiene tablas de sobra para improvisar en escena y dar la respuesta más viable a la necesidad imprevista. Enhorabuena y gracias, Balbino!!.
Si en tu coro cada cual canta según le peta
deja a Balbino sacar la pandereta.

No hay comentarios: